TEA Tenerife Espacio de las Artes acogió esta exposición centrada en la estancia de Óscar Domínguez en Checoslovaquia entre 1946 y 1949.
Óscar Domínguez (Tenerife, 1906 – París, 1957) ha pasado a la historia del arte moderno como uno de los pintores españoles más importantes de la primera mitad del siglo XX, siguiendo la estela de Picasso, Gris, Dalí y Miró. En febrero de 1946, recién finalizada la Segunda Guerra Mundial, se celebró una exposición colectiva titulada El arte de la España republicana. Artistas españoles de la Escuela de París. La muestra fue un éxito rotundo y una parte sustancial de las 224 obras expuestas, principalmente pinturas, dibujos y grabados, pasó a formar parte de colecciones checas y eslovacas.
La presencia física de los pintores Óscar Domínguez, Joaquín Peinado, Pedro Flores, Antoni Clavé y Manuel Viola, así como de los escultores Baltazar Lobo, Honorio García Condoy y Apel·les Fenosa, contribuyó igualmente al éxito. Muchos de ellos entablaron amistad con artistas checos, algunas para toda la vida.
Óscar Domínguez atrajo una atención especial, no solo por el número de obras que expuso (12), sino sobre todo por la fuerza de su atractiva personalidad, su originalidad y su coherencia artística y vital, una influencia que ya había ejercido antes de la guerra a través de sus calcomanías, que motivaron profundamente a los surrealistas checos liderados por el poeta Vítězslav Nezval. Domínguez regresó varias veces más a Checoslovaquia, organizando exposiciones en cada visita y viviendo momentos muy intensos en ese país, tanto a nivel personal como profesional.
Además de las obras presentadas en sus exposiciones, que por lo general fueron vendidas o regaladas, quedaron en Checoslovaquia otras obras ocasionales que Domínguez realizó en Olomouc y Bratislava, donde dispuso de talleres cedidos por sus colegas Jára Šolc y Ján Mudroch. Otros coleccionistas checos y eslovacos también adquirieron sus obras durante visitas a su estudio en París. Esta exposición reconstruyó la trayectoria pictórica de Domínguez durante esos años a través de una serie de obras procedentes de colecciones privadas y de instituciones públicas checas, eslovacas y españolas, ofreciendo un fiel testimonio de aquel apasionante episodio.